No sé, no me interesa
que día fue tomada aquella imagen.
Los rostros miraban hacia el cielo
y una luz anaranjada nos iluminaba todo.
Tal vez, cuatro y seis,
tres y cinco;
esas pequeñas edades en que uno
recuerda poco
y absorbe demasiado.
......De hecho, excelente luz!
......para una foto de interior, sin flash.
Un manto de inocencia, de ternura
nos eternizaba descubriendo.
Supongo que esa luz anaranjada
se extinguió mas adelante.
Recuerdo entonces los filos de mi lengua,
los reclamos de tu calidad,
recelos mutuos desplegados y el orgullo,
tu sorpresa,
represalias,
y la espera de finales Shakespearianos
......sin testigos.
No se vos, me importa poco,
pero no he vuelto a ver la luz anaranjada.
......No es necesario.
Siento sí,
el calor de mi rostro, de mis manos,
de mi pecho anaranjado
que guarda menos aire que aquél día;
y no pregunto
ni especulo
si aún estás ahí
mirando lamparitas
......porque he entendido alguna vez
......que siempre estuve ahí.
................Nunca he partido.

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