Bienvenidos

Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.

lunes, 7 de enero de 2019

Cada día


Alguna vez pensé que todo oscurecía,
y no había armas cerca,
y no había valor para usarlas tampoco.

El cielo comenzó a iluminarse
y un día nuevo…
una nueva marca en la pared,
un nuevo aprieto en la zabeca,
una imagen tenebrosa en el haber.

Yo sé que no sé
escribir postales,
ni epitafios.

Me muerdo la lengua,
me arremango,
salgo a la calle antes que el sol,
y procuro creer que todo va a estar bien.

Para que pensar que todo transcurre en vano?

Cada noche volveré a pensarlo.
Cada día volveré a intentarlo.

viernes, 29 de junio de 2018

Cercanamente lejos

Ese viento frío que ocultaba tus susurros
hace estragos en tus ojos
y se filtra por tus versos.

Ya no hay música de fondo
ni bailongo ni milonga.
Sin embargo estás ahí
                                        encantadoramente gris.

Abrazados al recuerdo todavía
no perdíamos de vista la confianza
de encontrarnos con los ojos que mirábamos
y esos vívidos espejos del ayer.

Te perdiste en las tinieblas esa noche
y la realidad era un tal vez,

cuando tomamos conciencia finalmente
                                        fuimos trasgos otra vez.

y desde lejos nos veíamos seguido,
desde lejos fuimos nuestros otra vez,
desde lejos fuimos versos encontrados
y un tropiezo de lo eterno en nuestra sien.

Ese viento frío de tus voces,
esa suerte de fábula sin tiempo,
se nos vino encima de repente
para hacernos de escarcha la ilusión.

Suelas, cromos y pies
descalzos en el cálido parqué
en una obra de arte sin finales.

Sólo intrépidas postales inmortales
que nos dejan flotar en la distancia
abrazados cara a cara,
frente a frente,
cerca.

jueves, 28 de junio de 2018

Piezas de relojería

No se desarmen!

tan pequeños engranajes
a veces desengranados
gastados,
atiborrados
oxidados…

No se rompan!

Desanden las horas
de tan increíble máquina de eternidades
desordenen los roles
rearmen toda su maquinaria
y encuentren el circuito en mal estado.

No se queden,

parados ahí mirando.
Reparen hasta lo irreparable,
prueben las piezas,
los encastres,
las baterías,
los motores.

Prueben que todo funcione.
                                                    Junto, y por separado.

Prueben!
Prueben todo!

Armen y rearmen,
limpien, pulan, lubriquen…
Observen,
confluyan y fluyan,
y vuelvan a encastrar
                                                   justo,
                                                   mejor,
                                                   más o menos…

Armen todo de nuevo,
todo desde cero.

Reparen, subsanen, armen,
corrijan, mejoren,
perfeccionen y vuelvan a armar.

Intenten y reintenten.
pero no se desarmen,
no se rompan,
no se queden!

Si así y todo
                                                  nada funciona
podrán tirar sus repuestos por la borda.

Heladas anunciadas


Apenas un recuerdo,
que no para de quemar.

Será un destino final
hasta que el mundo quede quieto.

Deambulamos por la calle oscura
buscando un lugar digno
sin poder distinguir
si ser uno,
o ser todos los demás.

               Solo podrá amanecer
               cuando seamos triste final.

Escapamos
y herimos a mansalva.

Están diciendo,
entre densos humos a tu oído,
que no todo es irreal.

               Todo va a quedar igual.

Estaremos
suspendidos en el sol
esperando saber
algo más preciso de nosotros

         Como suele a veces sucedernos
         volveremos de una cruel derrota.

Pareciera nos gustara ver llover
contra la ventana del fracaso.
                                    Será por eso,
que nos encerramos juntos a ver
como rompe todo el viento helado.

miércoles, 27 de junio de 2018

Excéntrica fugacidad

Rosas de espinas,
finas mentiras,
tu cuerpo investiga
si siente el dolor.

Te haces bailarina
en tarimas divinas
y fuiste asesina
cuando asomaba el sol.

Utopía solsticio.
                            Solsticio traición.
Tiempo
de imágenes con sabor
a incendio intencional.

Parece mentira,
no todo sana,
pero es una vana
lección, no olvidar.

Pasos y astillas
en la garganta abatida
y la inconclusa utopía
que nos supimos quedar.

Fuimos el día
en las noches más frías,
y mutamos en noche;
                                  esperando soñar.

Saltar, volar, caer

Saltar
sin saber de una red,
besando el cielo y las estrellas.

Voy a confiar,
a ser inmortal
como un Dios de las quimeras.
A desenmascarar los trasgos
de las noches prisioneras
de efemérides
y armas blancas.

Volar,
sin antes pensar;
Desafiando las creencias.

Lo que digan va a dejar
huellas en tu corazón
pero no serán heridas.
Estaré
tatuado en tu sien, como
una evocación fugaz
flotando en la eternidad.

Caer,
sin antes notar
que mis alas son grilletes.

Y vuelvo
a estar frente al sol
ni muy lejos ni muy cerca.
Transparente frente a vos,
invisible por demás,
dejando todo ante tus ojos
implorando redenciones.

Voy a llegar
a un puerto de paz
con mi barca saturada.

Finalmente, descansar
en esos muelles blancos
donde todo se perdona.
Donde se sientan los cimientos
de una era singular
que será nuestra utopía
cuando todo haya sido.

martes, 19 de junio de 2018

Noches de resurrecciones

Salgo al frío clima del tiempo.
Busco los caminos de luces;

y me encuentro solo,
como nunca,
en la plaza de siempre.

Fija la mirada,
que no mira nada, y
fantasmas que se acercan
y escuchan mi alma,
lo que pienso, lo que digo,
y hasta lo que olvido.

Camino en la inclemencia del tiempo,
todo
ensimismado y aislado,
siento
ser el rey de algo
pero el cuerpo y la cabeza lo niegan.

Saben
que el silencio tiene más
verdades que el habla,
que los ojos,
que el aliento,
y que nuestras miradas.

todo va quedando en la nada
mientras camino
esas grises cuadras.

Pero en la sincera noche sé,
que todo esto,
                           me encanta.

Sigo caminando en la noche.
Voy pasando horas perdidas
y a lo lejos veo luces
que empujan al día.

Solo como nunca, camino
por las calles
y escucho mis palabras que repiten
que las cuadras
no llevan a nada
y sigo caminando
buscando lo que no se encuentra.

Agotado por el clima y el tiempo,
por los amargos trasgos dejados,
por las luces que se apagan de a poco
y auguran el día,
me recuesto en una esquina
a la espera de vida.

Y de pronto las nubes,
que aparecen de repente,
no pueden
tapar la luz del día

pero dejan una imagen absurda
de lo que estaba esperando.

Sigo caminando tranquilo,
algo desafiante
al apático frio,
y descubro sueños
susurrados por nadie
tras mi oído.

Solo
y más acompañado que nunca
enciendo mi mirada,
evito las paradas,
apuro mi camino, y respiro
aire frío fresco nuevo
y lo transformo
en nuevos suspiros.

Llego a los umbrales de la casa
de todos los males,
y en mi mano tengo llaves
que abren lo incierto.

agradezco
el viaje y vuelvo abrir
las puertas del tiempo,
de la circunstancia,
de los sucesos
y oportunidades;

y cuando el día abre
me descubro,
más fuerte que nunca
y lleno de personas. Me recuesto
en todo lo vivido
y espero recordarlo,
porque
al despertar de este ciclo
seré el mismo
pero nuevo.