en traiciones, desilusiones, estafas
que llegaron de lugares impensados
de infinitos, de dioses, de amistades
y de hermanos. Levantaban sus banderas
asesinos de ilusiones, y recogieron pena
en sus cestas de futuro. Se creyeron todo.
El universo era uno; hermandad divina.
La tormenta irrumpió de pronto:
Traición! Traición!
Muerte súbita! Sangre muerta!
Se nombraron majestuosos ídolos ficticios.
Los muertos gritaron algo
que nadie poseía, porque ya nadie
poseía nada:
Todo se había perdido en la felonía.La realidad mudaba sus pieles
que llegaron de lugares impensados
de infinitos, de dioses, de amistades
y de hermanos. Levantaban sus banderas
asesinos de ilusiones, y recogieron pena
en sus cestas de futuro. Se creyeron todo.
El universo era uno; hermandad divina.
La tormenta irrumpió de pronto:
Traición! Traición!
Muerte súbita! Sangre muerta!
Se nombraron majestuosos ídolos ficticios.
Los muertos gritaron algo
que nadie poseía, porque ya nadie
poseía nada:
Todo se había perdido en la felonía.La realidad mudaba sus pieles
a pesar de ser el mismo, los ingratos
se regocijaban con mi atonicidad,
tan inesperada y frustrante
de ver lo que nunca hubiese sucedido
de este lado de la ventana.
se regocijaban con mi atonicidad,
tan inesperada y frustrante
de ver lo que nunca hubiese sucedido
de este lado de la ventana.
Tenuemente
veo luces a lo lejos
tras fantasmas de llamas que abrasan el paisaje,
tenuemente veo, las banderas del justo sueño
que sobrevive a todo, y a todos,tenuemente veo,
como se alejan las serpientes,
las envidias y puñales. Tenuemente veo
elevarme sobre las llamas
para del otro lado taparlo todo
e incinerar el recuerdo de los traidores
que piensan en volver.
La envidia, la envidia…
La falacia terminó:
algunos siembran ingratitud.
Cosechan muerte.
tras fantasmas de llamas que abrasan el paisaje,
tenuemente veo, las banderas del justo sueño
que sobrevive a todo, y a todos,tenuemente veo,
como se alejan las serpientes,
las envidias y puñales. Tenuemente veo
elevarme sobre las llamas
para del otro lado taparlo todo
e incinerar el recuerdo de los traidores
que piensan en volver.
La envidia, la envidia…
La falacia terminó:
algunos siembran ingratitud.
Cosechan muerte.
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