Bienvenidos

Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.

martes, 29 de mayo de 2018

Falacias de nadie

Estuve sentado en el pasado pensando
en traiciones, desilusiones, estafas
que llegaron de lugares impensados
de infinitos, de dioses, de amistades
y de hermanos. Levantaban sus banderas
asesinos de ilusiones, y recogieron pena
en sus cestas de futuro. Se creyeron todo.


El universo era uno; hermandad divina.
La tormenta irrumpió de pronto:
Traición! Traición!
Muerte súbita! Sangre muerta!
Se nombraron majestuosos ídolos ficticios.
Los muertos gritaron algo
que nadie poseía, porque ya nadie
poseía nada:

Todo se había perdido en la felonía.
La realidad mudaba sus pieles
a pesar de ser el mismo, los ingratos
se regocijaban con mi atonicidad,
tan inesperada y frustrante
de ver lo que nunca hubiese sucedido
de este lado de la ventana.

Tenuemente veo luces a lo lejos
tras fantasmas de llamas que abrasan el paisaje,
tenuemente veo, las banderas del justo sueño
que sobrevive a todo, y a todos,tenuemente veo,
como se alejan las serpientes,
las envidias y puñales. Tenuemente veo
elevarme sobre las llamas
para del otro lado taparlo todo
e incinerar el recuerdo de los traidores
que piensan en volver.
La envidia, la envidia…


La falacia terminó:
algunos siembran ingratitud.
Cosechan muerte.

Los cazadores

Prepararon municiones y cargaron,
minuciosamente,
su equipo completo
como en los viejos tiempos.

Dejaron el camión en el camino
y en la comodidad de la noche
oscura, se desplegaron.

En forma de abanico
se abrió en el bosque
una fila imperturbable.

Una rodilla al suelo cada par
el cielo limpio,
la claridad, y
como en los viejos tiempos,

el primer trueno alborotó los ecos
despertó aleteos, inició corridas
y un zumbido se alejaba en los oídos.
                Como en los viejos tiempos.

Estratégicamente,
rodeaban a sus víctimas
y el cielo
                y la claridad
                             y los truenos cada tanto.
Cada tanto el alboroto.
                Cada tanto las corridas,
                             los zumbidos;
y una nueva calma tensa.

Cada tanto romper fila,
recoger las presas,
y volver a desplegarse
como en los viejos tiempos.

                La noche fue desperdigándose
                en interrumpidos silencios.

Cuando el cielo comenzaba a enrojecer
a un costado del camino, las perdices
se alinearon en fila. Extensa.
Como en los viejos tiempos.
                 Una roca
                 calló el último quejido
                 de un inventario de 77.

Limpiaron y guardaron sus equipos
contemplando sus victorias.
Brindaron en torno a los cuerpos
y antes
de recoger las piezas y emprender la retirada
                nostálgicamente
                               con su fusil al hombro
y una extenuada y espléndida sonrisa...

                               - Imaginen si fuesen hombres! -
                                (como en los viejos tiempos)

domingo, 27 de mayo de 2018

Puertas perennes, bisagras al vacío.

Eras mi puerta
a un infinito delator,

la aceitada bisagra
que se abrió para mis alas
y para impedirme andar a pie.

Los muñequitos
de jugar se entumecieron
y dejaron de vivir para soñar,
y los sueños de tu puerta
se encendieron
para mis pobres ojos,
               ciegos de mirar.

Eras mi puerta a una explosión particular,
eras un mundo singular.

Tu bisagra se abrió para mis alas.
Una y otra vez
                me hizo a escapar.

Si volviera por saber
no podría, jamás,
comprender lo sucedido.

Fuiste mi puerta
cuando quedé del otro lado,
y ya no pude transitar.

Se oscurece el infinito,
se desarman los planetas
y descubro que en el cielo,
unas barras fluorescentes me recogen.

Siempre el mundo he sido yo,
y mi puerta
que estaba abierta de antemano.

Solo yo encontré, en tus marcos
universos,
y nunca realmente
fui consciente
de que lado del relato me encontraba.

Siempre el mundo he sido yo
El universo lo sabía.

Sigo transitando,
en las mañanas descubriendo
y en las noches
sin saber en dónde estoy.

martes, 17 de abril de 2018

El tiempo lo llevó todo

Voló su juventud hasta que llegó el amor,
y fue aquel primer amor
el que le encendió su vida.

Su amor la llevó celoso
hasta su mejor amor
y entendió que el tiempo llegaba,
que la vida la comenzaba.

Bastaba mirar su mundo para creer en la vida,
una mirada al amor,
a una adolescencia inquieta,
a un plato de comida juntos
y una sonrisa de a tres, para enfrentarlo todo.

Cuando disfrutaba del mundo
al mundo llegó la guerra
y así partió una mañana
su más amada mitad,
su eterna sangre despierta.

Cuando los gritos de sirenas
dejaron de hacerse oír
y nadie volvía a casa para comer y dormir…

Allí comenzó su guerra.

Y voló el tiempo como instante
y sus piernas ya dolían,
y su espalda cuasi curva acusaba un universo.

El tiempo la dejó sola
cuando su primer amor se fue,
tomándola de la mano hasta que el tiempo enfrió su piel

Y así quedó esa mujer,
presa de soledad.

Mirando por la ventana
en la noche oscura y sabia
reflejaba sus relatos y recuerdos más preciados,
que fueron arrebatados antes que el tiempo de ser.

Sola en su soledad e inevitable ostracismo
se despide cada noche de su mundo diminuto
con unas pocas palabras que le murmura al silencio
que la despide despierto cada noche en su aposento.

Espera la utópica llamada
de algún extraño amigable,
y cierra sus ojos grises con la esperanza de ver.

Una mañana de invierno regresaron a buscarla.
Ella estaba esperando
con su mejor vestido.

sábado, 24 de marzo de 2018

Mito de artesanías de un tal Leo “cuchillo” Pais

Allá en un pueblo entrerriano a orillas del Uruguay
se armó una noche un encuentro.
De aquellos que ya no hay.

Dos obras de arte forjadas
en acero, fuego y mazo
se dieron cita imprevista bajo la luz de un farol;
en una esquina cercana al frigorífico mayor.

Cuando eran casi las diez y Yuquerí descansaba
fue, para la obra de Leo, el escenario perfecto
una obra de arte fría,
punzante,
cuasi asesina,
un cuerno de ciervo muerto en la palma de sus manos
y la violencia estudiosa del instante más cercano.

La danza oscura de filos y los destellos de luces
ventanas que se entreabrían y polvareda en la calle
dieron comienzo a la danza
de los filos y el coraje.

Las almas se sostenían con audacia y valentía
meciendo a través del viento con los puños apretados
el zumbido del acero que amenazaba el encuentro.

El escalofrío,
la chispa,
el chasquido de la muerte
y dos forjadas obras de arte
sostenidas frente a frente.

Hubo una muerte esa noche, en el pueblo de los Pais,
la artesanía admirable que empuñada en una palma
veloz,
certera,
asesina,
sin miedo a perder la vida y humedecida de muerte
dejó tendido en la tierra el cuerpo del contendiente.

Antes de retirarse y ante el público presente
se arrodilló ante el vencido
para tomar sin cautela de su abierta y tibia mano
el trofeo de la reyerta que había finalizado,

una obra de arte ajena que sobrevive a sus amos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La utopía de la libertad (o viceversa)



(...Libertad
nada me ata y estoy vivo
no te mueras nunca
Libertad...)
Abuelos de la nada - Yo soy tu bandera

Actuar a voluntad
sin restricciones,
sin aplausos ni telones.
sin segundas intenciones.

Actuar sin recrear,
sin parecer,
respetando el ser de la utopía
para ser lo que se quiere ser,
lo que se debe.

Decidir la vida.
Elegir!

Elegir viendo…, escuchando....
Escuchar viendo…, eligiendo...

Porque hacer lo que se debe
no siempre,
es hacer lo que se quiere,
pero hacer lo que se quiere es lo que se debe.

Pensar para existir, dijo Descartes
y todavía existe entre nosotros!

Mirarnos a los ojos,
y sabernos tan distintos como iguales,
tan cercanos como únicos.

El valor trascendental de saber
dónde se quiere ir,
será tu eterna libertad
para conquistar tu todo.

Tan libre
como responsable de tu propio destino,
tan “ser o no ser”,
como esclavos de nuestros caminos.

Esa será su libertad hijos!
Nuestra libertad!
La de sabernos enfrentados, no enemigos!
La de ayudarnos sinceros;
sin testigos.

Yo voy a estar aquí,
aunque no les diga,
silencioso,
acompañante de sus libertades,
esclavo de sus felicidades.

martes, 27 de febrero de 2018

Detestable

Perversa. 
Maldita seguidora. 
Incansable, 
inútil. 

Aún, cuando pienso que puedes conquistarme 
estoy convencido 
que jamás serás mi tipo. 

Temo, 
en ocasiones, 
que estés por besarme la nuca. 
Que me encuentres dormido 
y me abraces sigilosa. 

No te voy a dar lugar, 
venenosa insistente. 
Inmoral desquiciada. 

Si algún día se te ocurre 
traspasar tus amenazas, 
voy a condenarte al olvido 
al menos hasta tu conquista 
o tu vil arrebato. 

Será inmodificable, 
irreversible, 
tu llegada. 
Pero sin lugar a dudas, 
nunca, 
bajo ningún concepto, 
me encontrarás esperándote.