Tu serpiente interior
pide
saciar su apetito inconsistente
como si no hubiese un mañana.
Tus formas cambian
y tu ser,
dominado por la obsesión
compulsiva e infinita,
se desborda de vos.
Y puede ser tu otro vos,
o tus otros.
La imperecedera capacidad
de tu necesidad imaginaria
te detiene cada vez más.
Te aletarga,
te desploma,
te obliga
a la ley de gravedad más grave.
Tu serpiente interior
pide.
Y ya no hay nada a tu alrededor
que pueda saciar tu apetito.
Comienza a morderte
los ojos al espejo
como si el mundo acabase
y muriesen de hambre.
Te devora.
Despedaza tu interior
tu futuro, tus sueños.
Engulle tu imagen,
tu visión, tus posibilidades
Te devora el alma
Te devoras.
Tu serpiente interior
pide.
Y cuando nada queda,
quedan ella y vos.
Y ella pide.
Comenzaré de nuevo porque siempre se comienza de nuevo. Este será mi nuevo lugar, mi nuevo rincón donde dejar estas letras que suelen ser, tal vez, algunas postales que van escapando de entre los barrotes de mi memoria.
Bienvenidos
Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.
jueves, 17 de octubre de 2019
Acedia
En el centro de ese marco,
de azulejos blancos
y perfumes antisépticos,
le susurró su necesidad.
El aire se convertía en plomo
y la vista del joven,
y el ser del joven,
caían
en un minúsculo mundo virtual
donde las vidas se sucedían,
se ganaban
y se perdían.
En ese purgatorio blanco
donde la vida
se sucede tras nuestros párpados
caídos y cansados,
le susurró a su descendencia
sus urgencias,
sus pedidos,
ya no
sus deseos o sus penas
ni póstumas pretensiones
o últimas esperanzas.
La gana
de no tener gana
gana.
Ni las telas
inmaculadamente blancas,
ni la descendencia considerada
ni el destino
tuvieron ganas esa noche.
El aire de plomo se convertía en nada
y la respiración
involuntaria dejaba su lugar
al silencio de los que se advierten.
El joven pudo decir una verdad
y el tonto tiempo
lo hacía perder vidas
a medida que su mundo virtual
lo adentraba más y más
en esas batallas que la vida te presenta
y algunos no te dan.
Nunca movió un pelo,
y la lluvia de su culpa
y la tormenta de sus tiempos,
cayeron
en su mundo virtual
cuando nada había por hacer.
Y cuando tuvo todas las ganas,
y necesitó todas esas vidas,
la gana
de no tener gana,
ganó.
de azulejos blancos
y perfumes antisépticos,
le susurró su necesidad.
El aire se convertía en plomo
y la vista del joven,
y el ser del joven,
caían
en un minúsculo mundo virtual
donde las vidas se sucedían,
se ganaban
y se perdían.
En ese purgatorio blanco
donde la vida
se sucede tras nuestros párpados
caídos y cansados,
le susurró a su descendencia
sus urgencias,
sus pedidos,
ya no
sus deseos o sus penas
ni póstumas pretensiones
o últimas esperanzas.
La gana
de no tener gana
gana.
Ni las telas
inmaculadamente blancas,
ni la descendencia considerada
ni el destino
tuvieron ganas esa noche.
El aire de plomo se convertía en nada
y la respiración
involuntaria dejaba su lugar
al silencio de los que se advierten.
El joven pudo decir una verdad
y el tonto tiempo
lo hacía perder vidas
a medida que su mundo virtual
lo adentraba más y más
en esas batallas que la vida te presenta
y algunos no te dan.
Nunca movió un pelo,
y la lluvia de su culpa
y la tormenta de sus tiempos,
cayeron
en su mundo virtual
cuando nada había por hacer.
Y cuando tuvo todas las ganas,
y necesitó todas esas vidas,
la gana
de no tener gana,
ganó.
Luxuria
Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
noche secreta,
murió el deseo y el amor,
para siempre.
Fue nada y soledad.
Todo estaba permitido,
pensaba,
mientras sentenciaba
que los limites no existían.
Mordió el deseo,
desgarró el futuro,
primó sus voluntades
sus apetitos
y fue Dios.
Respiró profundo.
Eso no fue amor.
Homicidio perfumado
o traición del destino,
se escapó la vida en un hilo de voz,
en palabras no escuchadas
por el sabor del terciopelo
que deleitaba sus papilas.
Todo estaba permitido,
pensaba,
y los límites, excedidos,
se habían cruzado sin saberlo.
Ella nunca dijo nada.
Ella no importaba nada.
Ella no era ella,
nunca lo fue
o nunca pudo serlo.
Y apuñaló el mañana,
que una vez pensaba,
a mansalva
una y otra vez.
Hasta saciar la nada de una sed.
Fue y será
nada y soledad.
Todo estaba permitido,
insistía,
se convencía,
y los límites crucificaron todo.
Ya nada sería,
y todo había sido.
Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
todo finalizó
antes de comenzar.
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
noche secreta,
murió el deseo y el amor,
para siempre.
Fue nada y soledad.
Todo estaba permitido,
pensaba,
mientras sentenciaba
que los limites no existían.
Mordió el deseo,
desgarró el futuro,
primó sus voluntades
sus apetitos
y fue Dios.
Respiró profundo.
Eso no fue amor.
Homicidio perfumado
o traición del destino,
se escapó la vida en un hilo de voz,
en palabras no escuchadas
por el sabor del terciopelo
que deleitaba sus papilas.
Todo estaba permitido,
pensaba,
y los límites, excedidos,
se habían cruzado sin saberlo.
Ella nunca dijo nada.
Ella no importaba nada.
Ella no era ella,
nunca lo fue
o nunca pudo serlo.
Y apuñaló el mañana,
que una vez pensaba,
a mansalva
una y otra vez.
Hasta saciar la nada de una sed.
Fue y será
nada y soledad.
Todo estaba permitido,
insistía,
se convencía,
y los límites crucificaron todo.
Ya nada sería,
y todo había sido.
Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
todo finalizó
antes de comenzar.
viernes, 4 de octubre de 2019
14 de febrero
Fue una noche anhelada
con bares a medias luces
y un cielo que nos seguía.
Mi esperanza era un suspiro,
tu presencia un infinito, y yo,
Mi esperanza era un suspiro,
tu presencia un infinito, y yo,
una nave que zarpaba,
para no volver.
Yo,
un sureño utopizado
que se perdía entre palabras
que se perdía entre palabras
y vos
una chica del oeste
con perfumes importados
y famas
con perfumes importados
y famas
de sangre entre los dientes.
ahí,
caí en el mundo del misterio
de los amores más preciados.
de los amores más preciados.
Derroché tintas y plumas
desmentí todas mis verdades
y hoy, como cada 14 de febrero,
quemamos los almanaques.
Fuimos,
la pasión y las victorias,
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas
Y cuando en altamar volabas
todas las palabras dichas
zozobraban y danzaban
en el mar de los sargazos.
todas las palabras dichas
zozobraban y danzaban
en el mar de los sargazos.
Y yo
una nave que zarpaba, para no volver
una nave que zarpaba, para no volver
Derroché tintas y plumas
Desmentí
mil y una verdades
mil y una verdades
y hoy, como cada 14 de febrero,
quemamos los almanaques.
Fuimos,
la pasión y las victorias,
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas.
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas.
jueves, 3 de octubre de 2019
Solo nómbrame
Si recuerdas mi pasión de ayer,
debes saber que era igual a hoy.
No me envíes más señales,
no,
solo nómbrame
y seré verdad.
Cuando oscuro quede el corazón
y de negro te vistas al sol
será que nada
va a quedar
de lo que iba a ser eternidad
Y hoy, que me convierto en viento
soplando tu serenidad
no estoy queriendo poco.
No estoy queriendo nada.
Cuando oscuro quede el corazón
y de negro se te vea a vos
será que nada va a quedar
será
que nada era eternidad
Hoy que tengo un mundo nuevo
y nada hay que temer,
estoy temiendo todo.
Estoy buscando el modo.
Cuando nada quede por brillar
y la noche nos empiece a amar
recordemos un viejo dolor,
y riamos sin parar, jamás.
debes saber que era igual a hoy.
No me envíes más señales,
no,
solo nómbrame
y seré verdad.
Cuando oscuro quede el corazón
y de negro te vistas al sol
será que nada
va a quedar
de lo que iba a ser eternidad
Y hoy, que me convierto en viento
soplando tu serenidad
no estoy queriendo poco.
No estoy queriendo nada.
Cuando oscuro quede el corazón
y de negro se te vea a vos
será que nada va a quedar
será
que nada era eternidad
Hoy que tengo un mundo nuevo
y nada hay que temer,
estoy temiendo todo.
Estoy buscando el modo.
Cuando nada quede por brillar
y la noche nos empiece a amar
recordemos un viejo dolor,
y riamos sin parar, jamás.
martes, 23 de julio de 2019
De temer
Temo.
Como un niño abandonado
que afronta una soledad multitudinaria
y se esconde en sí mismo.
Muerdo los dientes,
y mis ojos ahogados
se pierden en todo.
Cuándo aprenderé a bajar las armas?
Hiero. Mato. Ahuyento. Espánto.
Y quedo exhausto tendido en mi recuerdo.
Nadie me recorre.
Nadie me escucha.
Nadie me va a rescatar.
Con el ego mutilado,
la razón expropiada
y los sueños conculcados
me quedo solo.
Y temo.
Temo que todo pase
y pase yo,
sin ser parte del todo.
Temo que temer
me condicione y excusarme
me hiera de muerte.
Como un niño abandonado
que afronta una soledad multitudinaria
y se esconde en sí mismo.
Muerdo los dientes,
y mis ojos ahogados
se pierden en todo.
Cuándo aprenderé a bajar las armas?
Hiero. Mato. Ahuyento. Espánto.
Y quedo exhausto tendido en mi recuerdo.
Nadie me recorre.
Nadie me escucha.
Nadie me va a rescatar.
Con el ego mutilado,
la razón expropiada
y los sueños conculcados
me quedo solo.
Y temo.
Temo que todo pase
y pase yo,
sin ser parte del todo.
Temo que temer
me condicione y excusarme
me hiera de muerte.
martes, 14 de mayo de 2019
A pesar de todo
Porque a
pesar de todo
se puede soñar,
y entonces actuamos,
y cuando actuamos
somos,
lo que sea que fuera
somos.
Corremos hacia lo inexistente
para poder construirlo,
como un Dios,
a imagen y semejanza
de la mismísima esperanza de concebirlo.
Cuando se sabe confiar,
la acosadora adversidad
no es otra cosa
que el camino a la meca,
la obligación moral de ser,
el nacimiento de la existencia.
se puede soñar,
y entonces actuamos,
y cuando actuamos
somos,
lo que sea que fuera
somos.
Corremos hacia lo inexistente
para poder construirlo,
como un Dios,
a imagen y semejanza
de la mismísima esperanza de concebirlo.
Cuando se sabe confiar,
la acosadora adversidad
no es otra cosa
que el camino a la meca,
la obligación moral de ser,
el nacimiento de la existencia.
Existencia es insistir
perseverar,
descubrir y recorrer.
Cuando se es optimista,
o pesimista en su defecto,
nos convertimos en adivinos
de futuros que pierden el sentido.
Existimos
cuando podemos descubrir
no adivinar.
Somos cuando hacemos
no cuando pensamos,
aún cuando primero
debamos transitar ese estadío.
Vivimos, entonces,
solo cuando reconocemos el presente
sin tener la certeza de un futuro predecible.
Caminar
en la convicción de perseguir una utopía
que nos acerque lo más posible
a nuestros sueños más remotos.
Porque a pesar de todo,
se puede soñar,
y si se puede soñar
todo es posible.
en la convicción de perseguir una utopía
que nos acerque lo más posible
a nuestros sueños más remotos.
Porque a pesar de todo,
se puede soñar,
y si se puede soñar
todo es posible.
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