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Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.

jueves, 17 de octubre de 2019

Luxuria

Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
noche secreta,
murió el deseo y el amor,
para siempre.

Fue nada y soledad.

Todo estaba permitido,
pensaba,
mientras sentenciaba
que los limites no existían.

Mordió el deseo,
desgarró el futuro,
primó sus voluntades
sus apetitos
y fue Dios.

Respiró profundo.

Eso no fue amor.

Homicidio perfumado
o traición del destino,
se escapó la vida en un hilo de voz,
en palabras no escuchadas
por el sabor del terciopelo
que deleitaba sus papilas.

Todo estaba permitido,
pensaba,
y los límites, excedidos,
se habían cruzado sin saberlo.

Ella nunca dijo nada.
Ella no importaba nada.
Ella no era ella,
nunca lo fue
o nunca pudo serlo.

Y apuñaló el mañana,
que una vez pensaba,
a mansalva
una y otra vez.

Hasta saciar la nada de una sed.

Fue y será
nada y soledad.

Todo estaba permitido,
insistía,
se convencía,
y los límites crucificaron todo.

Ya nada sería,
y todo había sido.

Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
todo finalizó
antes de comenzar.

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