Estaba viendo que el infierno
se dibujaba en tus ojos
y que tus emociones sonrojaban
todos los puntos de tu cuerpo.
La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo solo miraba tus acciones
mientras soplaba tu furia
que encendía ferozmente.
La presión y tus latidos
estallaron contra el mundo
y todo se derrumbaba.
Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
tus imágenes soñadas.
Volaron obsequios y utopías,
papeles nuevos y usados,
palabras y mentiras no tripuladas.
Todo se derrumbaba.
Estaba viendo que el infierno
se contenía en tus ojos
y no había retorno
ante tus miedos de destrono.
Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
nuestras imágenes soñadas.
Lanzaste tu furia sobre tu sostén
y todo se caía.
Tu inmensa estructura comenzó a colapsar
y a perder la integridad.
No quiero decir ninguna palabra
ahora
que todo está en llamas
sobre el polvo,
y todos tus despojos
son nosotros.
Quería que nos escucháramos,
y contempláramos
nuestros sueños al espejo.
Ahora pienso
si lo hemos soñado
o estoy soñando en el infierno.
La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo no supe anticiparme.
Comenzaré de nuevo porque siempre se comienza de nuevo. Este será mi nuevo lugar, mi nuevo rincón donde dejar estas letras que suelen ser, tal vez, algunas postales que van escapando de entre los barrotes de mi memoria.
Bienvenidos
Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.
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