Todo fue deseo esquivo
y es que nunca tendrás
los cielos de otros
ni cuerpos ajenos.
Desazón,
en tus ojos malogrados.
Vas a morir,
si no has muerto todavía,
viendo los puertos que se inundan.
Y nadie quiere darte oídos
al escuchar que estás acá
La noche ocultará
todos los deseos de tu mal.
El odio que escupís a los demás
será el veneno de tu impulso.
Tienes todo
y nada tienes.
Desazón.
De que todos tengan un cartón
y vos
solo oro y colecciones.
Nada que pueda almacenar amor,
despertar recuerdos,
ser el mundo en tu universo.
Si seguís deseando lo que no tenés
vas a tener
lo que no sabés
y no apreciarás
que el ruido del mar puede cantar
y que el aroma de alguien
puede acariciar.
Vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser
Te harán mirar los deseos más sencillos
te atarán las manos
y cerrarán tus ojos
para coserlos con alambre,
de oro u hojalata,
eso dá igual.
Vas a seguir queriendo
con los ojos mutilados
no solo lo que veas.
Lo que escuches, lo que huelas,
todo a tu alrededor será fruto del deseo
y el deseo que engendras,
el primer deseo que engendras
es que caiga quien lo tenga.
Y vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser
Sinsabor
que nadie envidie tu locura insana
y tu impulso te provoca
el descubrimiento del acantilado eterno.
Con los ojos cerrados verás lo mismo
y caerás en el infierno de tus deseos imposibles,
en tus envidias ilógicas.
Mientras sangran tus ojos
y tu alma.
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