Bienvenidos

Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.

sábado, 26 de octubre de 2019

Supebia

Sabías todo lo que hay que saber,
no eras uno más, eras "el señor".
Tus palabras eran orden y más
pero algo hubo,
que no pudiste aprender.

Nadie te puede llamar.
Nadie te puede explicar.
Eres el hombre que da
nombre
a la humanidad
y un poco más.

Siempre
un poco más.

Naciste para ganar,
nunca hubo traspiés que valgan.
Siempre puede haber explicación
para un mal menor,
o algún imprevisto que no puede,
     bajo ningún concepto,
llamarse error.

     Valoración muy superior
     al promedio estimado
     y un podio de palabras
     te eleva sobre la multitud.

Nadie se puede acercar.
Nadie te puede nombrar,
y cada día más grande
tu fama interminable
flamea,
y se ve de lejos.

No pudiste darte cuenta
que había otro como vos.
Nunca superior,
     seguramente.

Pero él cree
que todo el tiempo fue mejor.

Dios no estaba de tu lado esa noche.
Y Dios nunca fuiste vos,
tampoco.

Te vinieron a buscar,
y aunque lo niegues,
siempre supiste
que nunca pudiste tener el control.

Dios nunca fuiste vos.
Ni siquiera te crucificaron.

     Soberbia
     es no dejar la soberbia
     incluso
     cuando ya nada quede de ella.

Don Avaricio

Vas a buscar un auto lujoso
para guardar en una de tus cocheras
cerca de los otros cincuenta
que lustras cada noche,
mientras recuentas tu inversión.

Guardas tus billetes en lugares extraños
y construyes monumentos huecos
y sitios para acopio
de cosas de cualquier tipo, no importa su tamaño.
     Aunque sí su precio.

Te dejaron nadando en valiosos metales
bajo una lluvia de papeles de colores,
y aspiraste los mejores perfumes
en un cuarto a solas
para que nadie pueda darse el gusto.

Nada puede abonar tus necesidades, nene.
Se te acabó la ficha y tu juego
ya pasado de moda para gente de tu edad,
ha dicho la frase final.

No hay lugar en el mundo donde quieran conocerte
ni gente que pueda salvarte de tu vicio.
Sos el rey de un reino vacío,
el poder absoluto de la nada toda.

No vas a dejar que nada se te escape
pero has dejado al tiempo
al servicio de su propio juego.
has perdido todo, nene.
Todo ha sido en vano.

Has querido comprarle una sonrisa al destino
un día mas al tiempo,
una vida más a la vida,
y no has comprendido nada, nene.

No has comprendido que no todo se compra,
que no todo se vende
y que en la última noche que compraste
había amanecido sin tu compañía.

No ibas a dejar que nada se te escape,
nene,
pero dejaste al tiempo
al servicio de su propio juego.
lo perdiste todo, nene.

No has tenido nada.

El hombre perdido

Tu alma se agrieta.
La sociedad de hoy te capturó.
Salí a volar,
que los que vuelan, vuelan alto,
y son más sabios.

Fuiste vuelo aire y universo,
fruto, deseo y acertijos,
destino, camino y rumbo perdido.

Puedes caminar,
arrastrarte o rodar.
El viento puede ayudar.
O no.
Dejate llevar,
algún lugar nos va encontrar

Disfruta
que disfrutar es más sencillo
que desear
y sonreír es más justo que gritar
Planta un sueño y déjate llevar.
No escuches
no veas,
La ciudad es ese juego que te llama
a perder vidas
y volver a empezar.

Tu vida es ese ruido
que se escucha al recitar.
Dejá que vuelen tus palabras
si nos es que vuelas vos.
     Y viceversa.

Cuanta poesía tiene tu vida
y seguís creyendo que no estás.

Cuanta poesía en la ciudad
y solo algunos pueden encontrarla.

Cuanta poesía hay en disfrutar
y que poco apalabramos
la simplicidad de lo bello.

Sacate la piel y vuela
déjate llevar a ningún sitio
que estarás en todos los que has querido estar
y encontrarás que tu lugar en el mundo
siempre ha sido el mundo. Y todo lo demás.

Todo menos gozar (Envidia)

Nunca supiste lo que es deleitarse.
Todo fue deseo esquivo
y es que nunca tendrás
los cielos de otros
ni cuerpos ajenos.

Desazón,
en tus ojos malogrados.
Vas a morir,
si no has muerto todavía,
viendo los puertos que se inundan.

Y nadie quiere darte oídos
al escuchar que estás acá

La noche ocultará
todos los deseos de tu mal.
El odio que escupís a los demás
será el veneno de tu impulso.

Tienes todo
y nada tienes.

Desazón.
De que todos tengan un cartón
y vos
solo oro y colecciones.
Nada que pueda almacenar amor,
despertar recuerdos,
ser el mundo en tu universo.

Si seguís deseando lo que no tenés
vas a tener
lo que no sabés
y no apreciarás
que el ruido del mar puede cantar
y que el aroma de alguien
puede acariciar.

Vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser

Te harán mirar los deseos más sencillos
te atarán las manos
y cerrarán tus ojos
para coserlos con alambre,
     de oro u hojalata,
     eso dá igual.

Vas a seguir queriendo
con los ojos mutilados
no solo lo que veas.
Lo que escuches, lo que huelas,
todo a tu alrededor será fruto del deseo
y el deseo que engendras,
el primer deseo que engendras
es que caiga quien lo tenga.

Y vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser

Sinsabor
que nadie envidie tu locura insana
y tu impulso te provoca
el descubrimiento del acantilado eterno.

Con los ojos cerrados verás lo mismo
y caerás en el infierno de tus deseos imposibles,
en tus envidias ilógicas.
Mientras sangran tus ojos
     y tu alma.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Ira

Estaba viendo que el infierno
se dibujaba en tus ojos
y que tus emociones sonrojaban
todos los puntos de tu cuerpo.

La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo solo miraba tus acciones
mientras soplaba tu furia
que encendía ferozmente.

La presión y tus latidos
estallaron contra el mundo
y todo se derrumbaba.

Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
tus imágenes soñadas.

Volaron obsequios y utopías,
papeles nuevos y usados,
palabras y mentiras no tripuladas.

Todo se derrumbaba.

Estaba viendo que el infierno
se contenía en tus ojos
y no había retorno
ante tus miedos de destrono.

Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
nuestras imágenes soñadas.

Lanzaste tu furia sobre tu sostén
y todo se caía.
Tu inmensa estructura comenzó a colapsar
y a perder la integridad.

No quiero decir ninguna palabra
ahora
que todo está en llamas
sobre el polvo,
y todos tus despojos
son nosotros.

Quería que nos escucháramos,
y contempláramos
nuestros sueños al espejo.

Ahora pienso
si lo hemos soñado
o estoy soñando en el infierno.

La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo no supe anticiparme.

Alguna furia intensa

Escupí tu nueva furia,
yo,
sabiendo quienes somos,
te oigo gritar puñales.

Cuando se te muere el sueño
no acuses.
Decidís que el otro
no posee opciones,
y eres la verdad.

¿Sabés quien soy?
¿Nada va a cambiar?
Tus sueños sabrán
que te traicionaste, corazón.
Te traicionaste.

Continúa,
continúa escribiendo
con biromes negras
y fibrones gruesos
esas páginas absurdas.

No acuses a nadie
todo sigue igual.
Te traicionaste, corazón.
Te traicionaste.

¿Sabés quien soy?
El que tiene sangre en sus venas,
el que no duda en ofrecer todo
cuando nada se tiene.

Tu fantasma
choca con tu mente,
y se reproduce
como insectos.

Pedí ayuda
que nadie escucha tu voz,
y el silencio,
tu aliado más fiel,
te ofrecerá un sueño.

Escribe.
Escribe desde tu oscuridad
mientras la luz entra por tu ventana
para dejarte ciego.

Nadie debería darte órdenes
pero vos
deberías cumplir algunas.

¿Crees, de verdad,
que todo está perdido?
¿Sabés con quien estás hablando?
Con el mismo
que tiene sangre en sus venas
y no duda en ofrecer todo
cuando nada se tiene.

Te van a decir,
algún día,
que todo sigue igual
y que te traicionaste, nene.
Te traicionaste.

¿Podrás darte cuenta
quién sos?
¿Crees, de verdad,
que todo está perdido?
Todavía sentís tu sangre en las venas
y siempre sabés ofrecer algo
cuando nada se tiene.

¿En que estabas pensando?

jueves, 17 de octubre de 2019

Gulas

Tu serpiente interior
pide
saciar su apetito inconsistente
como si no hubiese un mañana.

Tus formas cambian
y tu ser,
dominado por la obsesión
compulsiva e infinita,
se desborda de vos.
Y puede ser tu otro vos,
o tus otros.

La imperecedera capacidad
de tu necesidad imaginaria
te detiene cada vez más.
Te aletarga,
te desploma,
te obliga
a la ley de gravedad más grave.

Tu serpiente interior
pide.
Y ya no hay nada a tu alrededor
que pueda saciar tu apetito.

Comienza a morderte
los ojos al espejo
como si el mundo acabase
y muriesen de hambre.

Te devora.
Despedaza tu interior
tu futuro, tus sueños.
Engulle tu imagen,
tu visión, tus posibilidades
Te devora el alma

Te devoras.

Tu serpiente interior
pide.
Y cuando nada queda,
quedan ella y vos.

Y ella pide.