Bienvenidos

Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.

sábado, 26 de octubre de 2019

Todo menos gozar (Envidia)

Nunca supiste lo que es deleitarse.
Todo fue deseo esquivo
y es que nunca tendrás
los cielos de otros
ni cuerpos ajenos.

Desazón,
en tus ojos malogrados.
Vas a morir,
si no has muerto todavía,
viendo los puertos que se inundan.

Y nadie quiere darte oídos
al escuchar que estás acá

La noche ocultará
todos los deseos de tu mal.
El odio que escupís a los demás
será el veneno de tu impulso.

Tienes todo
y nada tienes.

Desazón.
De que todos tengan un cartón
y vos
solo oro y colecciones.
Nada que pueda almacenar amor,
despertar recuerdos,
ser el mundo en tu universo.

Si seguís deseando lo que no tenés
vas a tener
lo que no sabés
y no apreciarás
que el ruido del mar puede cantar
y que el aroma de alguien
puede acariciar.

Vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser

Te harán mirar los deseos más sencillos
te atarán las manos
y cerrarán tus ojos
para coserlos con alambre,
     de oro u hojalata,
     eso dá igual.

Vas a seguir queriendo
con los ojos mutilados
no solo lo que veas.
Lo que escuches, lo que huelas,
todo a tu alrededor será fruto del deseo
y el deseo que engendras,
el primer deseo que engendras
es que caiga quien lo tenga.

Y vas a estallar.
Nadie te va a salvar
cuando disfrutes la caída de quien quieres ser

Sinsabor
que nadie envidie tu locura insana
y tu impulso te provoca
el descubrimiento del acantilado eterno.

Con los ojos cerrados verás lo mismo
y caerás en el infierno de tus deseos imposibles,
en tus envidias ilógicas.
Mientras sangran tus ojos
     y tu alma.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Ira

Estaba viendo que el infierno
se dibujaba en tus ojos
y que tus emociones sonrojaban
todos los puntos de tu cuerpo.

La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo solo miraba tus acciones
mientras soplaba tu furia
que encendía ferozmente.

La presión y tus latidos
estallaron contra el mundo
y todo se derrumbaba.

Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
tus imágenes soñadas.

Volaron obsequios y utopías,
papeles nuevos y usados,
palabras y mentiras no tripuladas.

Todo se derrumbaba.

Estaba viendo que el infierno
se contenía en tus ojos
y no había retorno
ante tus miedos de destrono.

Quería que escucharas mis palabras
y contemplaras al espejo
nuestras imágenes soñadas.

Lanzaste tu furia sobre tu sostén
y todo se caía.
Tu inmensa estructura comenzó a colapsar
y a perder la integridad.

No quiero decir ninguna palabra
ahora
que todo está en llamas
sobre el polvo,
y todos tus despojos
son nosotros.

Quería que nos escucháramos,
y contempláramos
nuestros sueños al espejo.

Ahora pienso
si lo hemos soñado
o estoy soñando en el infierno.

La aguja de la cólera
penetró en tus venas
y yo no supe anticiparme.

Alguna furia intensa

Escupí tu nueva furia,
yo,
sabiendo quienes somos,
te oigo gritar puñales.

Cuando se te muere el sueño
no acuses.
Decidís que el otro
no posee opciones,
y eres la verdad.

¿Sabés quien soy?
¿Nada va a cambiar?
Tus sueños sabrán
que te traicionaste, corazón.
Te traicionaste.

Continúa,
continúa escribiendo
con biromes negras
y fibrones gruesos
esas páginas absurdas.

No acuses a nadie
todo sigue igual.
Te traicionaste, corazón.
Te traicionaste.

¿Sabés quien soy?
El que tiene sangre en sus venas,
el que no duda en ofrecer todo
cuando nada se tiene.

Tu fantasma
choca con tu mente,
y se reproduce
como insectos.

Pedí ayuda
que nadie escucha tu voz,
y el silencio,
tu aliado más fiel,
te ofrecerá un sueño.

Escribe.
Escribe desde tu oscuridad
mientras la luz entra por tu ventana
para dejarte ciego.

Nadie debería darte órdenes
pero vos
deberías cumplir algunas.

¿Crees, de verdad,
que todo está perdido?
¿Sabés con quien estás hablando?
Con el mismo
que tiene sangre en sus venas
y no duda en ofrecer todo
cuando nada se tiene.

Te van a decir,
algún día,
que todo sigue igual
y que te traicionaste, nene.
Te traicionaste.

¿Podrás darte cuenta
quién sos?
¿Crees, de verdad,
que todo está perdido?
Todavía sentís tu sangre en las venas
y siempre sabés ofrecer algo
cuando nada se tiene.

¿En que estabas pensando?

jueves, 17 de octubre de 2019

Gulas

Tu serpiente interior
pide
saciar su apetito inconsistente
como si no hubiese un mañana.

Tus formas cambian
y tu ser,
dominado por la obsesión
compulsiva e infinita,
se desborda de vos.
Y puede ser tu otro vos,
o tus otros.

La imperecedera capacidad
de tu necesidad imaginaria
te detiene cada vez más.
Te aletarga,
te desploma,
te obliga
a la ley de gravedad más grave.

Tu serpiente interior
pide.
Y ya no hay nada a tu alrededor
que pueda saciar tu apetito.

Comienza a morderte
los ojos al espejo
como si el mundo acabase
y muriesen de hambre.

Te devora.
Despedaza tu interior
tu futuro, tus sueños.
Engulle tu imagen,
tu visión, tus posibilidades
Te devora el alma

Te devoras.

Tu serpiente interior
pide.
Y cuando nada queda,
quedan ella y vos.

Y ella pide.

Acedia

En el centro de ese marco,
de azulejos blancos
y perfumes antisépticos,
le susurró su necesidad.

El aire se convertía en plomo
y la vista del joven,
y el ser del joven,
caían
en un minúsculo mundo virtual
donde las vidas se sucedían,
se ganaban
y se perdían.

En ese purgatorio blanco
donde la vida
se sucede tras nuestros párpados
caídos y cansados,
le susurró a su descendencia
sus urgencias,
sus pedidos,

ya no
sus deseos o sus penas

ni póstumas pretensiones
o últimas esperanzas.

La gana
de no tener gana
gana.

Ni las telas
inmaculadamente blancas,
ni la descendencia considerada
ni el destino
tuvieron ganas esa noche.

El aire de plomo se convertía en nada
y la respiración
involuntaria dejaba su lugar
al silencio de los que se advierten.

El joven pudo decir una verdad
y el tonto tiempo
lo hacía perder vidas
a medida que su mundo virtual
lo adentraba más y más
en esas batallas que la vida te presenta
y algunos no te dan.

Nunca movió un pelo,
y la lluvia de su culpa
y la tormenta de sus tiempos,
cayeron
en su mundo virtual
cuando nada había por hacer.

Y cuando tuvo todas las ganas,
y necesitó todas esas vidas,

la gana
de no tener gana,
ganó.

Luxuria

Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
noche secreta,
murió el deseo y el amor,
para siempre.

Fue nada y soledad.

Todo estaba permitido,
pensaba,
mientras sentenciaba
que los limites no existían.

Mordió el deseo,
desgarró el futuro,
primó sus voluntades
sus apetitos
y fue Dios.

Respiró profundo.

Eso no fue amor.

Homicidio perfumado
o traición del destino,
se escapó la vida en un hilo de voz,
en palabras no escuchadas
por el sabor del terciopelo
que deleitaba sus papilas.

Todo estaba permitido,
pensaba,
y los límites, excedidos,
se habían cruzado sin saberlo.

Ella nunca dijo nada.
Ella no importaba nada.
Ella no era ella,
nunca lo fue
o nunca pudo serlo.

Y apuñaló el mañana,
que una vez pensaba,
a mansalva
una y otra vez.

Hasta saciar la nada de una sed.

Fue y será
nada y soledad.

Todo estaba permitido,
insistía,
se convencía,
y los límites crucificaron todo.

Ya nada sería,
y todo había sido.

Cuando el terciopelo se acercaba
y los perfumes de jazmines
laceraban su respiración,
en esa noche oscura y oculta,
todo finalizó
antes de comenzar.

viernes, 4 de octubre de 2019

14 de febrero


Fue una noche anhelada
con bares a medias luces
y un cielo que nos seguía.
Mi esperanza era un suspiro,
tu presencia un infinito, y yo,
una nave que zarpaba,
para no volver.

Yo,
un sureño utopizado
que se perdía entre palabras
y vos
una chica del oeste
con perfumes importados
y famas
de sangre entre los dientes.

ahí,
caí en el mundo del misterio
de los amores más preciados.

Derroché tintas y plumas
desmentí todas mis verdades
y hoy, como cada 14 de febrero,
quemamos los almanaques.

Fuimos,
la pasión y las victorias,
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas

Y cuando en altamar volabas
todas las palabras dichas
zozobraban y danzaban
en el mar de los sargazos.

Y yo
una nave que zarpaba, para no volver
Derroché tintas y plumas
Desmentí
mil y una verdades
y hoy, como cada 14 de febrero,
quemamos los almanaques.

Fuimos,
la pasión y las victorias,
las utopías realizadas
y las muertes anunciadas.