Creo
lo inexistente
para darle sentido
a un sinsentido inexplicable
y absurdo.
Me vuelvo indefinible
para hacer frente
a la necesidad imperiosa
de pensar en nada.
Y desarmarme la
conciencia.
Creo lo inexistente
porque me piden
que sea algo que no soy,
que espere algo que no llega,
que me encuentre preparado
para lo que no sé
si va a
ocurrir.
Salgo al helado presente,
al cruel invierno
que me lleva a poner el cuerpo
hasta acercarme a un refugio,
a un hito, a un momento preciso
que ofrezca un poco de calor,
un lugar
tranquilo.
Creo lo inexistente
por la misma y pura irracionalidad
de confiar en utopías;
por la misma razón
que cada día despierto
y me abrazo al gozo de saber
que me rodea
lo más inexplicable de lo imprescindible.
Me pierdo, por momentos,
y vuelvo a encontrarme
cuando todo lo que creo
ya, no me fundamenta
más que todo lo que tengo;
más que todo lo que soy.
Comenzaré de nuevo porque siempre se comienza de nuevo. Este será mi nuevo lugar, mi nuevo rincón donde dejar estas letras que suelen ser, tal vez, algunas postales que van escapando de entre los barrotes de mi memoria.
Bienvenidos
Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.
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