Fungi
en las manos
cuchillo en la cintura
botón de alpaca en el saco
y barba de cinco días.
No llegamos a este sitio porque sí.
Alguien abrió la puerta,
y en el azul de la noche
entré,
solo, como cuchillero loco.
Nada fue lo mismo después de muerto.
Caminé por la oscuridad
mientras abrían paso las sombras
hasta encontrarme cara a cara con la muerte.
Nos dimos un abrazo, corto y cortante.
No sé si yo sabía
dónde me estaba metiendo.
Pero estaba convencido
que quería estar ahí.
No llegamos a ese sitio porque sí.
El duelo llegó un noche.
le di batalla sin tregua,
grité inesperadas blasfemias
y el tiempo se suspendió un instante.
El frío filo certero cortó mi rostro.
Entendí así
que todo era serio en ese entonces
Herido el rostro
y el orgullo,
batallé
hasta que el cuerpo dijo basta.
Desde el piso vi su rostro, amenazante y seguro.
Este mundo te es ajeno.
No es tu lugr.
No estés.
Nada fue lo mismo después de muerto.
Curé mis heridas
y volví
a caminar por los pueblos.
el cuchillo en la cintura,
la barba crecida
y un sinfín de puertas que se abrían.
No llegamos a los sitios porque si.
Desde una puerta lejana
alguien grita sorprendido
- Cuchillero loco!
- Cuchillero loco!
- Que bueno verte de nuevo!
No sé si habrá, ni corto ni cortante.
Camino,
como fue enseñando el camino,
una mano en el bolsillo,
la otra mano un cuchillo.
Nada pasa porque si.
Ni nada hacemos por eso.
Comenzaré de nuevo porque siempre se comienza de nuevo. Este será mi nuevo lugar, mi nuevo rincón donde dejar estas letras que suelen ser, tal vez, algunas postales que van escapando de entre los barrotes de mi memoria.
Bienvenidos
Bienvenidos:
Hola a todos.
Hola noche, luna, concurrentes…
Hola a todos.
En silencio
actúen como si yo
no estuviera aquí.
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